top of page

¿Es eliminar la delincuencia o alejarnos de nuestra libertad?

Escribe: Benjamín Chavez


En medio de la crispación ciudadana y el pulso contra la delincuencia, el Gobierno ha decidido, una vez más, apelar al estado de emergencia como medida para contrarrestar la inseguridad en algunos de los distritos más afectados del país. El anuncio, hecho este jueves, ha desatado una cascada de opiniones polarizadas entre quienes ven en esta decisión un respiro ante la ola delictiva y aquellos que la interpretan como una sombra que se cierne sobre las libertades fundamentales.


La decisión gubernamental de extender el estado de emergencia por 60 días en nueve distritos, dos de ellos en Lima y el resto en Piura, no ha pasado desapercibida. Los ciudadanos, acostumbrados a mirar con desconfianza este tipo de medidas extremas, se preguntan si, en realidad, estas acciones lograrán devolver la paz a sus comunidades.

El decreto supremo, publicado en el boletín de normas legales, ha generado un sinnúmero de debates sobre la necesidad de restringir derechos fundamentales como la inviolabilidad de domicilio, la libertad de tránsito, la libertad de reunión y la libertad y seguridad personales. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificar nuestras libertades individuales en aras de la seguridad colectiva?


En este tenso escenario, el ministro del Interior, Vicente Romero, cuyo cargo fue cuestionado recientemente por el Congreso, defiende la efectividad de estas medidas. Citando el caso de Sullana, argumenta que la tasa de crímenes ha disminuido significativamente, un dato que respaldaría la prórroga del estado de emergencia. Sin embargo, las cifras, aunque alentadoras para algunos, no dejan de generar duda. ¿Es realmente la restricción de derechos individuales la única vía para combatir la delincuencia? ¿No sería más efectivo abordar las causas directas de la inseguridad?


El levantamiento parcial de restricciones en eventos sociales y espectáculos durante las primeras horas de la madrugada, según el ministro Romero, responde a una solicitud de los alcaldes y a un análisis de la Policía Nacional. ¿Es esta una señal de flexibilidad o simplemente un intento de calmar las aguas en un momento político turbulento?

En medio de este panorama, el alcalde de San Martín de Porres, Hernán Sifuentes, solicita una extensión del estado de emergencia hasta que se implemente un "plan articulado" contra la delincuencia. Su petición refleja la desesperación de muchos líderes locales ante la persistencia de la violencia en sus jurisdicciones.


A pesar de los informes de crímenes continuos en San Martín de Porres, el alcalde destaca el impacto positivo que, según él, ha tenido el estado de emergencia en su distrito. Esta afirmación contrasta con la percepción de quienes ven en estas medidas una solución temporal y no estructural.

En última instancia, la balanza entre seguridad y libertad parece inclinarse en una cuerda floja. ¿Podemos tener ambas sin comprometer una en favor de la otra? La respuesta a esta pregunta sigue siendo esquiva en un país que lucha por encontrar el equilibrio entre el orden público y el respeto a los derechos individuales. Mientras tanto, la ciudadanía observa con atención, consciente de que, en esta encrucijada, cada decisión gubernamental perfila el futuro de la convivencia democrática.

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


Suscríbete a nuestro newsletter

¡Gracias por tu mensaje!

© 2023 Creado por SMP Informa con Wix.com

bottom of page